El
porqué de la presencia visitante pese a la prohibición
vigente
Investigación
especial de LA CAPITAL. Los golpes que pudieron derivar en
algo peor. Testimonios de directivos de ambas partes. Cómo
se pudo "burlar" la medida restrictiva. Errores
en el operativo.
Los hinchas, simpatizantes y allegados de San Martín
de Tucumán que estuvieron el sábado en el estadio
del Mundial José María Minella en ocasión
del partido con Aldosivi que terminó empatado 1 a 1
por la vigésimo sexta fecha del torneo de la Primera
B Nacional, pese a la prohibición que rige para la
concurrencia de parcialidad visitante en la máxima
categoría del fútbol de ascenso en Argentina,
son un verdadero tema de polémica por estas horas,
incluso con repercusión fuerte en medios de alcance
nacional.
En efecto, tal como lo consignó LA CAPITAL en su edición
de ayer, hubo el sábado una importante presencia de
hinchas visitantes en el José María Minella
a pesar de la prohibición reglamentaria existente para
la categoría, efectivizada por la AFA pero a instancias
de la imposición de los organismos de seguridad.
Lo más llamativo, incluso, tal como lo reflejó
también este medio, es que decenas de estos simpatizantes
visitantes se apostaron en un sector de la platea descubierta
del Minella y varios de ellos ataviados directamente con la
camiseta de San Martín.
La cuestión salió más a la luz porque
cuando San Martín empató el partido, con el
cabezazo de Diego Romano, a los 9' del segundo tiempo, más
de un visitante no pudo reprimir el grito de gol.
Tampoco pudieron reprimir la reacción algunos plateístas
de Aldosivi y se produjo un incidente que, afortunadamente,
luego no pasó a mayores, fundamentalmente porque otros
aficionados y dirigentes marplatenses se ocuparon de separar.
Pero el desenlace pudo haber sido mucho peor...
Y eso, ante todo, tiene que quedar claro, más allá
de cualquier prohibición o cualquier operativo fallido.
Nadie tiene derecho de pegarle o agredir a nadie porque grite
un gol o tenga otra camiseta. Pero lo cierto es que producto
de esta sociedad "enferma" en algunos aspectos es
que también se cae en estas medidas restrictivas de
dudosa aplicación.
Las razones
Pero la cuestión ahora es por qué
esos hinchas de San Martín pudieron asistir al Minella
pese a la prohibición vigente para los visitantes.
LA CAPITAL pudo averiguar que se trató de algo absolutamente
"legal", si se lo puede denominar de esa manera,
o al menos muy difícil de imputar a alguien en particular.
En principio, un grupo de hinchas de Aldosivi, de muy buena
relación con otro grupo de hinchas de San Martín,
se habría ocupado de comprar entradas para algunos
de los visitantes que se las habían pedido en la semana.
Es decir, cualquier "hijo de vecino" fue a boletería
para comprarle una o más entradas a otros "hijos
de vecino". Incluso hubo una paella compartida en el
mediodía del sábado.
"Conocemos simpatizantes de San Martín que no
son 'barra bravas' ni mucho menos, que nos confirmaron que
en la semana se comunicaron con algunos aficionados amigos
de Aldosivi, que tampoco son 'barras' para que les compren
entradas en su nombre. Y luego los vimos juntos en la tribuna
popular, compartiendo la cabecera local", le dijo a este
medio un dirigente de San Martín que pidió reserva
de su nombre.
Pero también es cierto, de acuerdo al testimonio de
otro directivo visitante, que "por el fin de semana largo
vinieron muchos tucumanos a Mar del Plata, como de todas las
provincias del país, y a algunos se los vio en la cancha,
en las plateas, con familias enteras". Gente que concurrió
a boletería y sacó su platea directamente. Ninguno
de los expendedores tiene por qué vender o no vender
una entrada por el acento, por ejemplo, de quien la quiere
comprar. Nadie lleva en la cara un cartel que dice "tucumano",
o "visitante". "Vimos varios conocidos, y después
comprobamos que aprovecharon, vinieron a pasar unos días
a Mar del Plata y después sacaron su platea independientemente
de nosotros", contó ese otro directivo.
El problema se dio, en efecto, cuando alguno no pudo evitar
la exteriorización, y, antes, cuando otros se despojaron
de abrigos e hicieron ver debajo sus camisetas de San Martín.
Ahí es donde debieron actuar los controles de seguridad,
el personal a cargo del operativo policial, con tareas de
persuasión para que esto no ocurriera.
También se pudo comprobar, por otro lado, que otros
directivos o allegados de San Martín se desubicaron
ellos directamente en la parte alta y media de la platea techada
y al festejar el gol provocaron reacciones indeseadas y absolutamente
censurables, de cualquier modo, donde incluso había
menores de edad.
Hubo un alerta
Pero además, LA CAPITAL pudo averiguar
finalmente que todo esto fue debidamente previsto por dirigentes
de Aldosivi que llamaron en la semana a responsables de los
operativos de seguridad, sin demasiado éxito en el
contacto, para advertirlos sobre lo que podía pasar
y finalmente ocurrió. "Hice por lo menos tres
llamados, no contestados, con mensajes en los cuales alerté
sobre esto que podía pasar, a un alto responsable de
los operativos", confió un directivo de Aldosivi
a este medio.
Lo cierto, -más allá de cómo no se evitó
lo que pudo haberse evitado-, es que, justamente, cuando se
debate si esta restricción para la concurrencia visitante,
que se aplica en la B Nacional, se debería ampliar
a la primera división, como derivación de la
muerte del hincha de Vélez Emanuel Alvarez en el camino
hacia el Nuevo Gasómetro, este episodio de Mar del
Plata podría agregar elementos que demuestren la relatividad
potencial de esa prohibición.
fuente la capital |