Por el lado de Shell
señalaron, ante este cuadro de situación, que
"en principio nosotros no dejaremos de vender con tarjeta,
pero analizaremos cómo evoluciona el tema".
De acuerdo a un matutino porteño,
Esso mantiene su política comercial: "Nosotros
seguiremos vendiendo con tarjetas." En todos los casos,
claro, se refieren a las bocas propias, a las que son propiedad
de la petrolera.
Según parece, el factor
que desencadenó esta decisión de no aceptar
el pago con tarjetas es la paulatina pérdida de rentabilidad
del negocio de los combustibles, dicen los empresarios.
Las comisiones que les cobran
las emisoras de los plásticos por cada venta achican
más esos márgenes, aseguran.
Más allá de
este panorama, la semana pasada YPF aumentó un 6% en
promedio el precio de los combustibles.
Y esa medida implicó
que las otras petroleras reacomodaran sus precios, para evitar
quedar por debajo: nadie quiere aumentar su porción
de mercado en un negocio en el que, aseguran, pierden con
cada litro de nafta o gasoil despachados.
La misma fuente asegura que
ese aumento de precios y esta retracción en la venta
con tarjetas de crédito se da en el marco de una negociación
que había lanzado el Gobierno buscando que las petroleras
bajasen los valores en los surtidores, algo que no fue aceptado
por las compañías. |