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| La carta de
Cholito
Viste?. Tarde pero
seguro, por fin publique tus lineas. Esto de trabajar todos
los dias no es para mi. Me esta matando. Mejor vuelvo a la
vida de invierno
Películas de terror
actual
Hola Juan, publiqué
esto en Infoliga, Ciudadmilrayitas y caquilmes, ya se que
no publicas comentarios en tu página, pero quería
compartirlo con vos. Te mando un abrazo y nos vemos cuando
el Coprosede quiera.
CHOLITO
Vengo analizando lo que pasó en Olavarría, desde
el mismo momento en que los hechos se desarrollaban a 5 metros
de distancia de donde yo estaba. Por momentos pensé
con mucha calentura, y por momentos pude reflexionar de un
modo racional lo que pasó.
Creo que llegó la hora de que cada uno de los que tenemos
algo que ver con el básquet pensemos que podemos hacer
y que es lo que está a nuestro alcance hacer y también
lo que debemos dejar de hacer para evitar que el folclore
de una rivalidad se convierta en una enemistad entre personas
que viven en una misma ciudad, que comparten una misma pasión
por un deporte y se diferencian en el club que representa
su pasión.
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| Analizando
lo que pasó en Olavarria creo que no se dijeron las
cosas como realmente fueron en su momento, quienes allí
estuvimos pudimos ver que un grupo de violentos fue a proponer
pelea a otro grupo de violentos. No me interesa identificar
a que club pertenecía cada grupo violento, porque tanto
unos como otros, no son representantes ni hinchas de ninguno
de los dos clubes. El mismo Co.Pro.Se.De., que hoy se jacta
de ser la institución que pretende defendernos, a todos
aquellos que queremos ir a ver a nuestro equipo contra su
clásico rival, de los violentos, es la misma institución,
encabezada por los mismos responsables, que no hizo absolutamente
nada de lo que debía hacer para protegernos en Olavarría.
Se dijo que en Once Unidos, un partido de semejantes características
no se podía jugar, y sin embargo se
autorizó un estadio con 1 (UN) solo baño para
damas y 1 (UN) solo baño para caballeros, que hinchas
de ambos equipos debimos compartir, y
donde no hubo ningún incidente, solamente
porque los imponderables así lo quisieron. La
misma institución que no permitió que
en Once Unidos, un club tuviera una popular y una platea y
el otro club, la otra popular y la otra platea, permitió
que hinchas de ambos equipos compartiéramos una platea
a escasos 2 metros de distancia, separados
por un pasillo con 3 efectivos policiales, entre los cuales
se encontraba un femenino. Allí tampoco pasó
nada, no solo por los imponderables, sino porque todas las
personas del sector son hinchas comunes de sus equipos y no
viajaron 300 Km. para pelearse con nadie, sino que lo hicieron
simplemente para acompañar, alentar y ver al club que
los identifica.
En ese momento, ambos clubes
quedaron SOLOS, totalmente SOLOS, en su defensa. La
dirigencia de Peñarol, luego de haber pagado la cantidad
de efectivos policiales que el Co.Pro.Se.De. dijo que eran
necesarios para evitar los problemas que ellos mismos se encargaron
de evitar que se evitase, fue extorsionada
solicitando un “adicional”, algo
que no fue aceptado por la dirigencia y que fue el motivo
por el cual se dejo al estadio de Olavarría
como ZONA LIBERADA, y que después de todo
lo acontecido, no hubo NI 1 (UN) SOLO DETENIDO.
La Asociación de Clubes, no entendió
los motivos explicados por los dirigentes de ambos clubes
y se sacó el problema de encima aplicando una sanción
supuestamente ejemplar, que no sirvió absolutamente
para nada. La AdC, debe hacerse responsable, como
organizadora de la Liga Nacional de básquet, de que
las medidas de seguridad de los estadios donde se juegue,
estén acordes a la legislación actual y debe
exigir y defender a sus clubes asociados cuando los mismos
son victimas del abuso de poder de quienes tienen el deber
de defender los derechos de todos los espectadores que asisten
a un espectáculo deportivo. Pero es más fácil
sancionar a dos clubes como Quilmes y Peñarol, ya que
es políticamente correcto sancionarlos y caerles con
el peso de la ley y dejar contentos a los medios deportivos
nacionales que presionan para que eso ocurra, que pedir explicaciones
a quienes deben darlas. Es más fácil sancionar
a dos clubes que cada año renuevan sus deseos de salir
campeón, buscando hacer las mejores contrataciones,
buscando el mango entre sponsors locales y genuinos, que pedir
explicaciones a muchos clubes que uno de los más bajos
promedios de venta de entradas y sin sponsors en su camiseta,
hacen Liga, o pedirles explicaciones de cual es el verdadero
objetivo de una empresa que compra una plaza, le pone su nombre
a un equipo de básquet, y de la noche a la mañana
desaparece sin motivo aparente de la competencia y regala
una plaza al club que le sirvió de pantalla, o preguntar
como es posible que uno de sus clubes asociados este sujeto
a la timba financiera de una mutual.
Hablando clarito, es más fácil
castigar a los clubes cuyos dirigentes se rompen el culo laburando
que “molestar” a quien quiera lavar dinero.
En el momento de las sanciones, ambos clubes decidieron no
sacar los pies del plato y bancarse a regañadientes
las injustas sanciones, me parece que a raíz de la
apelación del Co.Pro.Se.De. es un buen punto de partida
para exigir, judicialmente la investigación de todo
lo sucedido en Olavarría, que quienes deben cumplir
sus funciones de prevenir el delito, actúen deteniendo
a los responsables de los hechos de aquel día, y sean
juzgados mediante las leyes dictadas por el Congreso Nacional,
precisamente por las leyes 23184 y la 24192, que son las leyes
que sancionan los actos de violencia en espectáculos
deportivos, no permitiendo que una reglamentación de
una institución este por encima de las leyes de la
Nación.
La AdC aplicó una sanción abusiva sin importarle
cual es la realidad de los clubes marplatenses, que no son
asociaciones ilícitas, sino que son clubes que desde
el año 1922 forman parte del deporte mediante muchísimas
actividades y siendo instituciones formativas de jóvenes
marplatenses. No le importó que haya dirigentes cuyos
autos fueron rayados, cuyos negocios fueran pintados con alquitrán
y roto sus vidrios, que sus hijos fueran amenazados e, incluso,
fueran agredidos físicamente por esos tipos que dicen
ser hinchas de un club, y no en realidad no tienen nada que
ver con todos nosotros, que no solo somos más, somos
la mayoría casi absoluta. Ambos clubes deben exigir
que la asociación que los agrupa los defienda y entienda
que ese tipo de sanciones como la quita de puntos, no sirve
para nada, ni prevé hechos de violencia, al menos los
que siempre cometen los de siempre.
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Por otra parte, el periodismo marplatense
debió informar todo lo que realmente sucedió
aquella vez, pero la ineficiencia del Co.Pro.Se.De. muy pocos
medios la reflejaron y la dijeron con toda la fuerza que la
situación ameritaba. Muchos medios prefirieron
hacer leña del árbol caído y se dejaron
llevar por las presiones de
medios deportivos nacionales como Olé,
Clarín, TyC Sports, y La Nación, que pedían
a gritos mano dura, sin importarles un carajo nada de lo que
realmente pasó. Medios que no son ningunos
santos a la hora de hacer negocios y que los periodistas que
trabajan en ellos no hacen planteos tan moralistas sobre las
conductas de sus patrones. Fue vergonzoso al señor
Fabián Pérez, pedir mano dura con ambos clubes,
mediante de una pantalla donde se echó al periodista
Ramiro Sánchez Ordóñez
por preguntarle a Grondona, porque no había
árbitros judíos en el futbol, la misma pantalla
donde se echó a Román
Iutch por una pregunta que incomodó
al Sr. Basile.
Tampoco se hace mucho en contra de la violencia, desde ciertas
páginas donde los comentarios anónimos generan
muchísimas rivalidades sin sentido y fomentan cierto
niveles de violencia que, lamentablemente, luego se refleja
en una cancha de básquet. Los argumentos para defender
los anónimos, que vivimos en una sociedad violenta
y que los anónimos reflejan algo contra lo que ellos
no pueden hacer nada, son los mismos argumentos que se deberían
haber usado para defender a ambas instituciones, ya que ninguno
de los dos puede hacer algo contra un problema que es de la
sociedad en su conjunto y no se resuelven estos temas con
una simple quita de puntos. Según la moral y las buenas
costumbres, no es correcto escribir culo en un comentario,
pero comentarios como “lo’ vamo’ a correr
a todos”, “vengan y plantense a ver si tienen
aguante”, o comentarios sobre la honorabilidad de dirigentes,
técnicos y jugadores, es moneda corriente, y no son
filtrados.
Como conclusión, creo que ambas dirigencias deben aprovechar
este momento y encaminar todo lo que pasó en la justicia
y que la misma actúe, y que
tanto el Co.Pro.Se.De. la Policía y la AdC, se hagan
responsables de lo que deben hacerse cargo, y
que el derecho de admisión sea ejercido por
quienes tienen los elementos legales y preventivos para hacerlos,
y no exigírselo a tipos comunes como cualquiera de
nosotros que dejan horas de su familia, sus trabajos y su
descanso para dedicárselo al club que representan.
Seamos optimistas de que es el momento para dar un giro de
180 º a la situación, y poder volver a disfrutar
del clásico más importante del país.
Un saludo a todos y agradezco a quienes llegaron hasta acá
leyendo mi simple opinión.
CHOLITO ([email protected])
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