
|
100% Lucha
- 0 % Basquet
Otro partido para olvidar pronto en materia
ofensiva. Boca se llevo medio titulo de Mar del Plata al vencer
66 a 58 a Peñarol en el Polideportivo que estuvo hasta
las manos, mas de 7.000 personas le dieron marco a una verdadera
final, contrastando con las pobres 2.000 ubicaciones de la
canchita de Boca. Legaria sostuvo el ataque de la visita con
17 puntos y Leo Gutierrez se preocupo mas
de patearle los tobillos a Tato Rodriguez
en cada cortina que de jugar al basquet.
Los arbitros cobraron el 20 % de los foules generados, es
cierto que si cobraran TODO terminarian jugando los periodistas
y policias que cercan el rectangulo. Pero tiene razon el Colorado
Chavez cuando dice que no tienen nivel para dirigir. Cuando
lo decia yo se me cagaban de risa, pero ahora que lo dice
el mejor arbitro de todos los tiempos, lo toman en serio.
Sera Justicia.
Lo de Peña nuevamente
fue precupante, no puedo creer que en estos 5 partidos
haya olvidado todo lo bueno que hizo a lo largo de la temporada
y que no mostro en 200 minutos de la final. Se salvo Pittman
medianamente, el resto esta por debajo del 30 % de
su nivel y ni hablar que todos estan peleados con
el aro.
La síntesis
Peñarol 58 : Sebastián Rodríguez
(x) 9, Juan Manuel Locatelli 7, Josh Pittman 18, Jason Osborne
5 y Gabriel Mikulas 8 (FI); Sebastián Festa 6, Alejandro
Diez 2, José Muruaga 3, Marcos Mata 0, Matías
Pelletieri 0 y Fernando Calvi 0. DT: Carlos Romano.
Boca 66 : Raymundo Legaria 17, Gustavo Oroná
15, Jamal Robinson 10, Leonardo Gutiérrez 10 y Martín
Leiva 2 (FI); Lázaro Borrell 8, Leandro Palladino 0
y Luis Cequeira 4. DT: Gabriel Piccato.
Estadio: Polideportivo Islas
Malvinas.
Arbitros: Leo
Gutierrez - Alejandro Chiti - Fernando Sampietro
- Roberto Smith. (Parrafo aparte)
Parciales: 12-17, 30-33 y 42-41.
Algo mas del partido
-
Impresionante
dispositivo policial, con mas de 150
efectivos entre policias, gendarmeria y antimotines
dentro de la cancha misma, detras del aro visitante. Es
increible y no se entiende como para Mar del Plata se
exige esta cantidad de policia y para la Capital
Federal en la Bombonerita, con 8
uniformados alcanza. Porque al operativo hay
que pagarlo, se pierden $ 50.000 en este rubro, no crean
que vienen gratis a ver el partido.
-
Lo de los jueces
ya no es preocupante, es vergonzoso.
Leo Gutierrez dirige mas que Rougier o Smith, lo que pide
es santa palabra. Tienen menos
autoridad que el presidente de Irak. Y lo peor
que con sus fallos (errores, metidas de gamba, cagadas),
pueden provocar un desastre ya que lo que consideran foul
ofensivo en un aro (Tato Rodriguez a Cequeira) no tienen
el mismo criterio en el otro. Con decir que Legaria se
partio a golpes todo el partido con Rodriguez y Festa
y a los 38 minutos solo tenia una (1) falta acumulada.
Las cortinas en movimiento de Gutierrez nunca fueron sancionadas
a lo largo de los cinco partidos, cuando saca la patita
para atras enganchando al defensor. Algo parecido pasa
con Leiva, que saca el culo medio metro para atras en
la pasada, tampoco nunca fue cobrado un ofensivo.
-
No es menor el dato de los porcentajes
de campo de Peñarol. Con 17% triples y
28 % en dobles mal se puede esperar ganar un partido,
por mas defensa que valga. Estan todos peleados con el
aro, Jason Osborne no acierta ni las volcadas, Mikulas
falla bandejas de entrenamiento y no entra la bola desde
el perimetro cuando es uno de los mejores argumentos ofensivos
del milrayitas. Calvi mostro que merece
algunos minutos mas en cancha
lo mismo que Mata. Y si Osborne esta dibujado que se quede
en el banco, por mas que haya sido fundamental hasta la
lesion de la rodilla.
-
Hay que darle merito a Picatto
que contra todos los pronosticos y cuando nadie
daba dos mangos por el, tomo el mando de un barco a la
deriva y lo encamino a la final, ganando 3 de 5 juegos
hasta el momento.
|
| 
Pittman, de lo poco que mostro
Peñarol. Foto EBPI (Eduardo Fossa)
|
Contra
las cuerdas
El equipo marplatense volvió a penar
por su falta de juego ofensivo y no pudo imponer su localía.
Ahora está 2-3 abajo y tendrá que imponerse
sí o sí mañana en La Bombonerita para
mantener su ilusión de ganar la Liga Nacional.
Nervioso. Sin juego. Confundido ante un rival
que lo obligó prácticamente a jugar todo el
partido un ataque estacionado en el que no se sintió
cómodo, Peñarol cayó 58 a 66 ante Boca
Juniors y perdió nuevamente la ventaja de campo en
la serie final de la Liga Nacional de Básquetbol. Tres
a dos abajo, ahora los de Carlos Romano deberán imponerse
mañana en la cancha de Boca para forzar un séptimo
y decisivo encuentro.
El primer cuarto empezó tan defensivo, cerrado y equilibrado
como toda la serie. Boca no podía imponer el podería
físico de Leiva ni explotar la jerarquía de
Gutiérrez. Peñarol, por su parte, tampoco mostraba
un juego claro, no podía hacer entrar en partido a
sus extranjeros, ni sumaba como alternativa el tiro exterior.
Paulatinamente fue Boca el que comenzó a hacer pie
en el partido. Su defensa fue muy confiable y le agregó
la puntería de Legaria y Oroná para tirar de
tres puntos.
El equipo capitalino sumó tres de cinco triples en
ese primer parcial y se distanció 12-17 sobre un Peñarol
al que no se le caía una idea.
El predominio boquense fue aún más acentuado
en los primeros cuatro minutos. Allí, literalmente,
Legaria se hizo un festín con la marca de "Tato"
Rodríguez, anotó tres de tres en dobles y lideró
una escapada de su equipo que llegó a sacar tres puntos
de ventaja (12-25) a falta de poco más seis minutos.
Fue en necesario un cambio defensivo ordenado por Romano para
modificar el signo del cuarto. Peñarol, que no hacía
pie con la defensa individual, pasó a defender distintas
variantes de zona. El cambio cerró los caminos de Legaria
hacia el aro y alejó a los internos de la pintura.
Eso le permitió al conjunto marplatense hacerse fuerte
en su tablero, dominar el rebote (Locatelli, con 8 recobres
en el primer tiempo fue el abanderado) y jugar sus ataques
con otra comodidad. Paralelamente, apareció Josh Pittman
en el partido en toda su dimensión. El estadounidense
anotó su primer punto a falta de 6' 18" con un
tiro libre, pero después sumó diez puntos más
para liderar una reacción vigorosa (18-8 en ese último
lapso). El público se encendió, el equipo local
creció anímicamente, pudo sacar un par de contraataques
y cerró el primer tiempo abajo, pero sólo por
tres puntos (30-33).
El envión anímico del final del primer tiempo
hizo salir a Peñarol dominante en el tercer cuarto.
El equipo marplatense impuso una defensa durísima y
logró pasar al frente después de un triple de
Festa y una corrida en contraataque de Pittman. Sin embargo,
su otra vez magra producción ofensiva le jugó
una mala pasada. Además Romano debió mover el
banco para cuidar la acumulación de faltas personales
de Míkulas y también decidió sentar a
Juan Manuel Locatelli durante varios minutos. Con estas variantes
el funcionamiento ofensivo se resintió aún más
y promediando el cuarto al equipo marplatense comenzó
a costarle "un Perú" cada ataque estacionado.
Con sólo ocho puntos en todo el cuarto a Boca le alcanzó
para mantenerse en el partido, y superar su peor momento en
toda la noche. Peñarol sólo ingresó al
último cuarto 42-41 arriba. El período final,
durante gran parte de su desarrollo, fue más de lo
mismo. Boca pareció revivir y después de un
triple de Gutiérrez se puso al frente 42-46 a falta
de 8'. Pero Peñarol le aplicó un parcial de
8 a 0 y entró a los 5' finales al frente 50-46.
A partir de ese momento al equipo marplatense se le cerraron
definitivamente los caminos hacia el aro. El fracaso de Jason
Osborne fue ostensible (2 de 13 tiros de cancha) y no pudo
constituirse en el eje de una ofensiva fluída. Pittman
tampoco apareció y Míkulas entró y salió
por la acumulación de faltas personales. Como si fuera
poco no tuvo casi oportunidades de tomar un buen tiro abierto.
Boca empezó a descontar terreno con algunos chispazos
de Borrell. A falta de 2' 54" volvió Gustavo Oroná
al partido. Y el regreso del neuquino fue determinante. Aplicó
un triple y en el ataque siguiente recibió una falta
de Pittman cuando intentaba un nuevo lanzamiento de tres;
metió los tres envíos resultantes y Boca se
encontró a falta de 1' 24" con una ventaja caída
del cielo de 51-56.
Los nervios se terminaron de devorar a Peñarol en el
pasaje final. El equipo local falló todo y Boca, mucho
más sereno, metió casi todos los tiros libres
de los que dispuso cuando los de Romano intentaron enviarlo
sistemáticamente a la línea.
Así se fueron las posibilidades del equipo marplatense.
El elenco visitante, por esa superioridad en el final, se
llevó el partido con justicia y quedó a un sólo
triunfo de lograr el título de la Liga Nacional.
Fuente Diario La Capital |
| 
Picatto el Milagroso. foto EBPI
(Eduardo Fossa)
|
|
El
golpe que no esperaba nadie
Con 6.500 personas en contra, Boca jugó
otra vez como quiso y festejó frente a un Peñarol
confundido.
Lo tiene asfixiado desde que arrancó
la serie. En cinco partidos similares, siempre se jugó
bajo la ley de Boca. Los Xeneizes, atentando contra los pronósticos
previos, demostraron tener la receta perfecta para ridiculizar
a Peñarol, el que había sido el mejor equipo
del torneo. Por eso, anoche los de Piccato se adjudicaron
el quinto capítulo de la final ante 6.500 personas
y se pusieron 3-2 con el 66-58. Ganaron con claridad, solvencia
y seguridad. Mañana pueden regalarle al club el tercer
título si festejan en La Bombonerita. El local defraudó
y nunca impuso su estilo. Nadie lo imaginaba.
Como en toda la serie, Boca arrancó
ayer controlando con su ritmo cansino, jugando cinco contra
cinco en ataque. Y en ese dominio visitante, mucho tuvo que
ver Legaria, quien manejó a voluntad e hizo daño
en la jugada de pick and roll ya sea tirando de tres o penetrando
en bandeja. Así, la visita se alejó 25-12 a
los 13m con una ráfaga de 8-0 en el inicio del segundo
cuarto sin puntos de Gutiérrez y Leiva (0-5 cancha).
Peñarol estaba maniatado, presionado y ansioso (4-18
cancha). El equipo de Romano no tenía química,
fusión internos-externos y sus extranjeros no desequilibraban.
Pero, a los 15m, dos hechos lo hicieron reaccionar: primero,
pateó el tablero con una presión de mitad de
cancha con atrape y agresividad que sacó de ritmo a
su rival, provocándole malos tiros y pérdidas.
Y apareció Pittman con 11 puntos en un parcial de 19-6
para arrimar.
En el tercero, todo siguió con la
lentitud que caracterizó a esta final (ninguno pasó
los 77 tantos). Para colmo, los árbitros se mostraban
a tono con el pobre nivel del partido y permitían asperezas
fuera de reglamento. Peña lo ganó 12-8, pero
el negocio era de Boca. Y todo siguió por decantación.
Cuatro libres de Borrell igualaron el duelo en 50 a 2m38s
del cierre. Seis puntos seguidos de Oroná (bombazo
sobre la chicharra de los 24s y tres libres) le dieron cinco
de luz al Xeneize (51-56). Para colmo, Tato, el mejor tirador
de libres de todos, falló uno de tres a 1m08s. Los
de Romano cortaron enseguida, pero a Robinson no lo distrajo
ni la reiterada presencia de la barra local en la platea.
Boca tuvo personalidad y quedó a un paso del título.
Le falta el golpe final.
Fuente OLE |
|
| |
|
|
|
|