Peñarol venció a Boca y estiró distancias en la punta

Puso las cosas en su lugar

El "milrayitas" se quedó con Copa Desafío Rossi & Rossi, tras imponerse 89 a 78, ante casi 4.000 espectadores en el Polideportivo Panamericano.

Le salió todo redondito anoche a Peñarol. Derrotó con justicia a Boca Juniors en el Polideportivo Panamericano, por 89 a 78, se adjudicó la primera versión de la Copa Desafío, recuperó su ventaja de dos puntos en la punta de la tabla de la Liga Nacional "A" de Básquetbol, y ante un hipotético desempate futuro con su vencido, se aseguró la supremacía en el mano a mano ante los "xeneizes".
Durante la primera mitad, el verdadero Peñarol, ese que va puntero, apareció recién en el segundo cuarto. El "milrayitas" mostró allí la cara de su defensa firme y de ataque solidario. El que encontró más juego con la pelota pasando más por las manos de Jason Osborne.
No había sido lo mismo en el cuarto incial. Allí, el local había sido muy permeable adentro, y tratando de corregir eso, no ajustaba bien en el perímetro, por lo que Boca, con Gustavo Oroná inspirado desde lejos, sacó rápidas ventajas (4-12).
Peñarol carecía de espacio para las tiradores, extrañaba a un poste (Gabriel Míkulas) como referencia en el trapecio rival y desarrollaba sus ofensivas lejos del canasto y con nula efectividad desde zona "tres".
Por consiguiente Boca, abroquelado en su propia pintura, capitalizaba las opciones que tenía para correr las réplicas, y exhibía una alta eficacia de su tiro abierto.
El visitante se constituyó en claro dominador, llegó a disponer de una ventaja de 10 puntos. A 43 segundos del final del primer cuarto, con Boca arriba 23-16, se produjo un desperfecto con uno de los tableros principales que obligó a una prolongada interrupción de las acciones.
Sobre los 3' del segundo cuarto, impensadamente salió Martín Leiva, hasta allí dueño del juego cercano a los canastos, y su ausencia resultó determinante. Boca perdió peso en ambas pinturas, Peñarol se hizo más fuerte en ese sector, más agresivo para defender y ajustar, dominó el rebote y hasta encontró algún lanzamiento exterior, con Juan Manuel Locatelli y Sebastián Festa, y Osborne hizo jugar a sus compañeros. El dispositivo zonal 1-2-2 obnubiló a Boca, y una positiva ráfaga de Josh Pittman, hasta ese momento apagado, permitieron el vuelco en el partido. El equipo de Carlos Romano se puso a defender en serio y dejó a su rival en apenas 14 puntos en ese segundo cuarto.
La supremacía de "Tato" Rodríguez en el duelo de bases (mayormente contra Luis Cequeira, porque Raymundo Legaria casi no jugó por una indisposición), y la presencia de Martín Leiva en la pintura caracterizaron al tercer cuarto. Dentro del panorama equilibrado, el juego de media cancha tuvo mayor incidencia y por eso el local disfrutó de ventajas superiores a los 10 puntos al ingresar en el segmento decisivo.
Su muy buena defensa le posibilitó a Peñarol tomarse alguna licencia en ataque y mantener la distancia en las cifras. Boca se jugó el resto en ese cuarto, logró arrimarse algo, pero si bien el final no fue holgado, la victoria marplatense nunca corrió riesgos.

Fuente : Diario La Capital

La punta es mía

Peña se vengó de Boca, ganó tras dos caídas y no permitió que le sacaran el liderazgo en Mardel.
Lo necesitaba Peñarol. Casi como Boca el domingo. Venía de dos derrotas al hilo y, si perdía, le dejaba la punta a su vencido. Además, la derrota en La Bombonerita (tras estar arriba por 11) había sido un golpe duro y para anoche no tenía en condiciones óptimas a Mikulas (su jugador más valioso) y Muruaga... Por todo eso, por lo caliente que se han puesto estos duelos e incluso por ganar la Copa Desafío, el triunfo por 89-78 fue muy valioso. Y la diferencia de 11 (Boca había ganado por seis) le sirve porque si hay desempate, favorecerá a Peñarol.

Boca empezó mucho mejor, aprovechando la ausencia de Mikulas. Sin él, Peña se limitó a la circulación perimetral y a tiros apurados. Además volvía lento a defensa y permitía goles fáciles. La visita, que llegó a ganar por 21-12, dañaba con Leiva bajo el aro (siete puntos) y el tiro externo (tres triples), sobre todo el de Oroná (dos). El local, sin tantos progresos en el juego, empezó a darlo vuelta cuando Boca se desordenó y comenzó a permitir penetraciones y cortes al aro. También fue clave la mejora en defensa (sirvió la zona con ajustes), el ingreso de Mikulas (fue señuelo pese a la fiebre) y las salidas de Leiva y Spillers (Pittman empezó a anotar: ocho puntos). Así Peña ganó 46-38 la etapa.

Boca salió con Cequeira (Legaria, descompuesto) y Leiva empezó dominando. Duró poco. Peña endureció su defensa y Boca se mantuvo sin claridad y endeble en defensa. Rodríguez, con su oficio, comandó el ataque (nueve puntos) para el 65-54. Fue muy valioso Diez, disimulando la salida de Mikulas con sacrificio.

Boca no tenía respuestas en la zona. Tampoco en Gutiérrez y Leiva, sus figuras; Spillers estaba controlado y Borrel, en el banco. La ventaja fue de 13 en el inicio del último, casi igual que el domingo... Esta vez el local tuvo oficio e inteligencia para ejecutar bien. Tres triples al hilo, dos de Locatelli al filo de la posesión, y la buena tarea de Mikulas aplacaron a Boca. La visita hizo el último intento, a pura bomba (84-78). Pero lo cerró Pittman con dos golazos, uno con festejo incluido a

Fuente : OLE

 
 

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