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"Estamos repartiendo
pastillas purificadoras de agua, ropa, sábanas de plástico,
utensilios para cocinar y artículos de higiene. Intentamos
desplazar agua desde los comercios locales", declaró
Michael Annear, jefe de la unidad de administración
de desastres para el sudeste asiático de la Cruz Roja.
"Nos preparamos para
enviar más cosas al país. No se nos ha restringido",
agregó. Una nueva política impuesta para las
agencias de ayuda extranjeras en el 2006 requiere permisos
de viaje y escoltas oficiales para los viajes por el campo.
También endureció las normas sobre el transporte
de suministros y materiales.
"Esa es la situación
actual para el personal internacional. La forma en la que
trabajan muchas agencias es usando personal nacional que tiene
más libertad para moverse", afirmó Terje
Skavdal, líder regional de la oficina de la ONU para
la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
"Dialogaremos con el
Gobierno para intentar acceder a las personas afectadas",
sostuvo. No se sabe si Myanmar, el mayor exportador del mundo
de arroz cuando consiguió la independencia de Gran
Bretaña en 1948, necesitará importar suministros
de arroz de urgencia. Si es así, probablemente aumentarán
todavía más los precios del mismo.
El Programa Mundial de Alimentos
afirma que tiene reservas de unas 500.000 toneladas en el
interior del país, pero no cerca de Yangon.
En la ex capital, muchos tejados
fueron arrancados incluso en los edificios más resistentes,
lo que sugirió que los daños serían graves
en las barriadas que están en las afueras de esta ciudad
de 5 millones de habitantes. La televisión estatal
aún seguía sin emitir en Yangon y el agua limpia
escaseaba. Muchas tiendas habían vendido todas sus
velas y pilas, y no había noticias sobre cuándo
se restablecería la electricidad.
Fuente: Reuters |