Lavandina dejo afuera a las Gayinas

Al lado de éste, el ciclon de Myanmar es de juguete.
No se puede creer la Copa Libertadores que regalo River. Ganando 2 a 0, de local en el Monumental repleto, jugando contra solo 9 hombres de San Lorenzo. No se puede creer.
En un abrir y cerrar de ojos, Lavandina Bergesio le clavo dos puñales al futuro de Simeone, se la mando a guardar y firmo un empate en dos goles que deposito a los santos en cuartos de Final.

Ahora van por la Liga Universitaria, a la altura de Quito.

Lo de River fue lamentable, asi lo entendieron sus hichas que reputearon a sus jugadores a la salida. Otra que la erupcion del Chaiten, en Nuñez se huelen el humo de los pastizales y las cenizas de Simeone. ¿Quien es el que sigue, Pumpido?

Un parrafito para Fabian Santillan

Solo voy a mencionar los SMS que llegaron a mi box esta tarde.

19:31 Hs. "Hoy vuelve el futbol. Disfruten amargos"

20:53 Hs. "Que huevos tenemos. Esto es futbol"

22:03 Hs. "Que facil. Esto es futbol."

A partir de ese momento apago el celular y nadie lo puede encontrar.

Si alguien sabe de su paradero, rogamos avisar a contacto@ebpi.com.ar para confirmar que no se suicido.

Bah. O por lo menos para poner un plato menos el sabado.

Banner

La bravura de San Lorenzo dejó una pieza de colección para los libros

Hasta los ajenos sienten ese cosquilleo que a veces se confunde con ira... Los brazos se agitan y no se sabe bien por qué. El aliento se corta, se recupera y se vuelve a cortar. No importa la calidad. La intensidad lo es todo, manda. La Copa Santander Libertadores genera un estado emocional tan acalorado que cualquier paso adelante se convierte en una refrescante zambullida, única, divina. Más si River y San Lorenzo están nariz con nariz, con esas miradas centellantes. El Ciclón tuvo todo en contra, pero se recompuso con bravura. Perdía 2 a 0. No le importó. Se quedó con dos jugadores menos. No hizo caso: se mandó al frente con el coraje que requieren las grandes aventuras. El 2 a 2 fue, en definitiva, la dulce victoria del temperamento azulgrana. Ese que se debate por una conquista única. Celebra San Lorenzo y bien merecido se lo tiene: la hazaña ya quedó en los libros.

Sólo aquellos que pisaron el césped sabrán cuánto los habrá afectado la presión, el griterío que no supo de silencios, de causas perdidas ni de resignación. El nerviosismo derivó, indefectiblemente, en movimientos acelerados, algunos alocados. Algo grande se intuía desde los primeros momentos. Quizá desde el mismo éxito del Ciclón por 2 a 1, en el Bajo Flores.

Los planes de Ramón Díaz se resquebrajaron rápido y eso conspiró contra su propia calma. Fue un tiro libre de Abelairas que Falcao no alcanzó a desviar: la pelota picó y se metió en el arco. Apenas en 11 minutos los millonarios cargaron de responsabilidad la espalda de su adversario; y, de a ratos, el peso pareció doblegarlo. No se advirtió un plan ni un esquema definido, nítido, en San Lorenzo. Tal vez haya sido imposible con semejante voltaje, con ese chisporroteo.

De entrada, el menos shockeado fue River. Eso le significó un control más criterioso de la pelota, sobre todo cuando quedó en propiedad de Buonanotte y Abelairas. En ambos bandos, los habilidosos sufrieron el rigor de la pierna fuerte. Hubo un estado de excitación permanente. Nunca se midió el riesgo. Imposible fue hacerlo. San Lorenzo quedó desequilibrado por la expulsión de Rivero. Ni que hablar luego de la tarjeta roja para Bottinelli, que dentro del área le pegó un codazo a Falcao. Abreu convirtió el penal. Todo pareció derrumbarse, pero el Ciclón se asomó debajo del alud. Increíble, pero cierto. Real, pero con condimentos de un film de ficción.

La gesta de San Lorenzo quedó para el recuerdo. Si se habló de heroísmo con la primera estocada de Bergessio -definió tras una combinación entre Silvera y Placente-, qué decir con ese cabezazo del mismo atacante que dejó a River tiritante, pese a los desordenados embates, como un pelotazo en el palo de Rosales. San Lorenzo levantó un muro con su propia bravura. Alzó los brazos, rió y... lloró a la vez por el dorado momento.

El partido terminó con nueve amonestados (cuatro en San Lorenzo y cinco en River) y tres expulsados: Rivero, Bottinelli y Tuzzio. Lo de Botinelli, IMPRESENTABLE. Esa persona en mi equipo, NO JUEGA NUNCA MAS.

EL PREMIO
Una buena recompensa por el paso adelante

El Ciclón se aseguró 230.000 dólares por haber llegado a los cuartos de final. El campeón se llevará US$ 2.000.000.

fuente la nacion

San Lorenzo escribió una emoción que recordará por generaciones: eliminó a River con dos jugadores menos

River ganaba 2-0 con goles de Abelairas y Abreu de penal. Al Santo le echaron a Rivero y Botinelli, pero igualó con dos corajeadas de Bergessio en un partido memorable. Simeone y Aguilar, a la parrilla.

¿Cómo se puede definir un partido así...? Uno de los más espectaculares, uno de los más dramáticos, el peor fracaso anímico de River, la mayor hazaña de la historia azulgrana... Se lo recordará, quizás, como la noche en que Ramón Díaz y D'Alessandro gritaron goles contra "su" club (tal vez hipotecando sus regresos de por vida)... Habrá mil formas de hablar de lo que ocurrió esta noche en el Monumental y todas serán justas, maravillosamente justas.

San Lorenzo le empató 2-2 a River, clasificó a los cuartos de final de la Copa Santander Libertadores.Pero lo heroico, lo maravilloso, lo que hinchas azulgranas recordarán por generaciones, fue que lo consiguieron con dos jugadores menos, con dos expulsados. Y perdían 2-0 cuando ya tenía esos dos expulsados.

El Monumental, petrificado, sufrió una de las mayores humillaciones que recuerde. Y fue a días de haber caído ante Boca. Tal vez nunca Simeone nunca pueda superar esta cachetada brutal de Ramón, y justo en el ese flanco que más les duele a los hinchas millonarios, el internacional, el mismo donde las hazañas de Boca duelen más.

La noche empezó a todo River, Abelairas de tiro libre abrió la cuenta enseguida, le anularon mal un gol a Abreu y cuando lo echaron a Rivero por doble amarilla la historia parecía escrita. Es más, apenas empezado el segundo tiempo, Botinelli le había ganado una pelota a Falcao y cometió la estupidez de meter un codazo descalificador. Pezzota lo echó y dio el penal lógico, que Abreu convirtió el segundo. Ahí sí los hinchas de River pensaron que la clasificación estaba en el bolso. Se divertían insultando a D'Alessandro cada vez que entraba en juego.

Simeone hizo lo que mandaban los libros, con dos jugadores más mandó a la cancha a Rosales, para herir por las puntas. ¿Qué pasó, por qué River se cayó de esa manera... ? Es inexplicable. San Lorenzo fue, perdido por perdido, para adelante.
"La verdad, pensé que estábamos muertos, no podíamos más", reconoció un extenuado Bergessio ante las cámaras de Fox. La gente cuerva en su bandeja gritaba, pero tenía la misma sensación. Es que era imposible anticipar que la noche terminaría con River eliminado.

Pero tiene "algo" este San Lorenzo de Ramón. Los duendes que acompañan al riojano desde siempre fabricaron una chance por izquierda para Bergessio y "Lavandina" la puso en el segundo palo, lejos de Carrizo. A los hinchas de River, en ese mismo instante, les debe haber corrido hielo por la espalda. Simeone pateaba, gritaba enloquecido porque sabía que una puñalada esta noche sería intolerable para el futuro que soñaba con escribir en Núñez. Aguilar debe haber pensado lo mismo: "Si nos eliminan nos matan a todos...".

Y vino un corner unos minutos más tarde, llegaban tres jugadores de River, pero Bergessio se tiró hacía adelante -en dirección al banderín del corner- y alcanzó a peinarla. La pelota pasó entre algunas piernas, los dedos de Carrizo la buscaron desesperadamente en el aire y siguió picando, una, dos veces, hasta pegar contra esa red blanca y millonaria.

Allí mismo, la historia estaba escrita. A River ese grito de "gallinas" que bajaba desde la bandeja cuerva lo petrificó, los jugadores se pasaban una pelota que quemaba, si hasta Carrizo en un pase atrás de Ahumada quiso parar la pelota y se le escurrió por debajo del botín y terminó pegando en el palo. El Evangelio según San Lorenzo tiene dos "mandamientos: son eternos padres de Boca y viejos hijos de River.

Pero esta hazaña, este milagro futbolístico que protagonizaron esta noche en el Monumental, repara heridas sufridas por hinchas azulgranas en décadas. Fue un partido extraordinario, inolvidable, maravilloso, unos lo festejarán y otros no deben querer ni pensar en mañana (sobre todo Aguilar y Simeone), pero esto es el fútbol. Por suerte.

La siguiente es la síntesis del inolvidable empate del Monumental:

River: Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio, Crisitan Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Radamel Falcao García y Sebastián Abreu. Director técnico: Diego Simeone.

San Lorenzo: Agustín Orion; Adrián González, Sebastián Méndez, Jonathan Bottinelli, Diego Placente; Diego Rivero, Juan Manuel Torres, Walter Acevedo, Andrés D'Alessandro; Gonzalo Bergessio y Néstor Andrés Silvera. Director técnico: Ramón Díaz.
Gol en el primer tiempo: a los 11, Abelairas (R).

Goles en el segundo tiempo: a los 16, Abreu (R) de penal y a los 24 y 27, Bergessio (SL).

Cambios en el segundo tiempo: en la reanudación del juego, Gastón Aguirre (SL) por Méndez; a los 18, Mauro Rosales (R) por Fernández; a los 19, Pablo Alvarado (SL) por Acevedo; a los 28, Alexis Sánchez (R) por Villagra; a los 33, Santiago Hirsig (SL) por Silvera.

Incidencia en el primer tiempo: a los 41, expulsado Rivero (SL).

Incidencias en el segundo tiempo: expulsados; a los 13, Bottinelli (SL); y a los 46, Tuzzio (R).

Arbitro: Sergio Pezzotta.

Cancha: River Plate
fuente perfil

 
Banner
 

Buscador y directorio Grippo  

 

Inicio - Quilmes - Peñarol - NBA - Liga Nacional - Entrevistas - Galeria de Fotos - Mundial Sub21 2005 - Contacto

Copyright 1998-2005© - Juan Vitaloni - Todos los derechos reservados   -   Diseño y Mantenimiento (BlackamDesign)
Staff permanente: Juan Vitaloni  -  Gabriela Vitaloni - Eduardo Fossa - Mariano Teper
Colaboran: Gustavo Bonecco - Hamadeos Gegena - Diego Picardo - GB - Mercedes y Luna - DRAE