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Con
Riquelme es robo. Boca otra vez Campeon de America
Le metio otros dos goles a Saja para la victoria de Boca 2
a 0 sobre Gremio, un tramite que habia que cumplir antes de
alzar la Copa por sexta vez y sacar los pasajes a Japon al
Mundial de Clubes, donde nos espera otro hijo nuestro, el
Milan y algun otro equipo mas.
Corrio la version que Boca seria invitado a jugar la Champions
League en Europa, ya que en America no tiene rivales, pero
se quedaria para seguir ganando mas Copas Libertadores y que
el resto del continente formen equipos para jugar por el segundo
puesto. Todo un logro para el que resulte finalista. |
El
conquistador: Riquelme guió a Boca a la cumbre de América
El campeón tuvo una holgada consagración
en Porto Alegre: se impuso con dos goles del N° 10 y definió
la serie con un categórico 5-0
Sopla el viento en la cumbre y Boca se siente a gusto, como
si nunca hubiese abandonado ese lugar, como si siempre le
hubiese pertenecido. Se aísla. No advierte la presión.
Apenas el tiempo, su tiempo, se detiene. Sólo se deja
volar y disfruta. Y hay que dejarlo porque bien merecido se
lo tiene. Demasiado coraje y pasión puso en su escalada
a la cima. Mucho trajín, sudor y buen juego le demandó
la aventura. Y llegó, nomás. Boca otra vez es
el mejor y recibe los saludos de América, que más
allá de la alfombra roja se rinde ante la consagración
xeneize, la 17» en el terreno internacional.
Todo estaba hecho. Sí, desde antes,
mucho antes. Pero no le importó. Ni a Boca ni a Riquelme,
el emblema, el símbolo, que en la mágica noche,
aquella que pudo haber sido la despedida, dejó una
estela con aquel derechazo que salió desde el corazón
y que, rabioso, se clavó en la red brasileña.
Le alcanzaba con un empate, incluso con una caída por
dos goles, pero Boca no pudo con su instinto. La gesta precisaba
coronarse con un éxito. Y así se dio con ese
2-0 -simbólico, a estas alturas- que hizo añicos
la utópica esperanza de Gremio. En total fueron cinco
goles de diferencia. Qué justo campeón habrá
sido Boca que jamás una final en la Copa Toyota Libertadores
terminó con tanta ventaja.
Boca jugó con fervor y puso el corazón,
como en toda la Copa. Aunque tuvo la mente fría, al
menos eso, en la caldera de Porto Alegre, para no protegerse
en demasía detrás de aquel escudo que le otorgó
el triunfo por 3-0 en la Bombonera. Sí, Boca jugó
a lo campeón. Entonces, ¡bienvenida la vuelta
olímpica!
Se movió a lo campeón porque
no lo afectó el clima caldeado que rodeó su
presentación en esta ciudad. Se tapó los oídos
ante la silbatina y se mostró indiferente a los feroces
gritos de los torcedores , que, entre bramidos, banderas y
bombas de estruendo, intentaron darle una mano a Gremio, que
insinuó mucho más de lo que concretó,
que se perdió entre la solidez defensiva de su adversario
y las seguras manos de Caranta.
Boca se sintió un cabal vencedor porque
lo tuvo a Riquelme. El N° 10, la insignia del líder,
absorbió la presión, la hizo suya y acompañó
con soltura los pasos ofensivos de los xeneizes . A veces
le faltó una pizca de justeza en el último pase,
pero qué importó con lo que vino después.
Nada.
La insistencia de los brasileños,
más por obligación que por los argumentos que
dejó a la vista, apenas encontró cierto riesgo
con un fuerte remate de Diego Souza que rebotó en el
travesaño. Porque también habrá que decir
que la fortuna estuvo de lado del equipo argentino: ya en
el segundo tiempo, un cabezazo de Schiavi -reemplazó
a Teco, lesionado- pegó en el palo derecho.
Boca se frotó las manos ante cada
rechazo en lo alto del Cata Díaz. Se relamió
ante cada cruce de Clemente Rodríguez o de Ibarra.
En cierto modo, Gremio le facilitó las cosas. Se equivocaron
aquellos que esperaban un ataque furioso del equipo de Porto
Alegre. El conjunto de la Ribera nunca perdió el control
y también supo cómo administrar la pelota y,
sobre todo, las energías.
Hasta que Gremio quedó en la lona
con un fortísimo tiro de Riquelme. Hasta que el N°
10 apareció de nuevo y definió con un toque
corto tras un rebote de Saja luego de una corrida de Palacio.
Si hasta se dio el lujo de fallar un penal -Palermo lo tiró
fuera-. Porque Boca fue un campeón tan merecido que
hasta le sobraron atributos... Aún suenan los aplausos.
6 son las copas Libertadores que ganó
Boca: 1977, 1978, 2000, 2001, 2003 y 2007; además,
fue subcampeón 1963, 1979 y 2004
Apuntes
INVICTO DE LOCAL
La solvencia en casa
La campaña de Boca tuvo como principal
sustento una fuerte localía. En la cancha de San Lorenzo
o en Vélez, cuando tuvo su cancha suspendida, y en
la Bombonera, terminó invicto, con seis victorias y
un empate.
LA FIGURA
La dirección de Riquelme
No podía ser mejor el regreso de Riquelme,
que se constituyó en el dueño del equipo. Impuso
el ritmo de juego. Además, destrabó una durísima
serie con Libertad en los cuartos de final, el momento más
difícil de Boca en la Copa.
LA MENTALIDAD
Un plantel insaciable
Pese a que durante gran parte del semestre
jugó con la misma intensidad en el torneo local y la
Copa, supo dosificar las energías y guardar fuerzas
para la final. No le alcanzó para la doble corona,
pero estuvo muy cerca.
Fuente La Nacion |
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El
nuevo rey, al Mundial de Clubes
Boca volvió a despegarse de Milan
y se transformó en el club más ganador en nivel
internacional con 17 títulos; se encontrarán
otra vez en Japón
El título tiene un sabor especial para Boca, ya que
ahora, con la nueva Copa Libertadores, aumentó a 17
los campeonatos internacionales y es el más ganador
del mundo en ese terreno. La Liga de Campeones de Europa que
conquistó Milan hace poco los había puesto cabeza
a cabeza con 16 vueltas olímpicas para cada uno, pero
los xeneizes volvieron a despegarse y ahora, con el condimento
de que en diciembre próximo se verán las caras
por primera vez en el Mundial de Clubes en Japón. El
último antecedente fue cuando Boca lo venció
por penales por la Copa Europeo-Sudamericana 2003.
Boca se transformó en una marca registrada
a nivel internacional en los últimos años, sobre
todo después de la Copa Libertadores que levantó
en 2000 de la mano de Carlos Bianchi: en el Morumbí,
ante Palmeiras, Boca lo logró con los dos penales decisivos
que le atajó Oscar Córdoba a Roque Junior y
Asprilla y el que convirtió el Patrón Bermúdez.
Luego, el Virrey remarcó que era más difícil
"confirmar" que "ganar" y así fue
como también Boca se anotó en las conquistas
de 2001 (venció también por penales en la final
a Cruz Azul, en la Bombonera) y 2003. En este último
caso, logró una notoria superioridad ante Santos, al
que venció 2 a 0 como local y 3 a 1 en el Morumbí,
de San Pablo, con los gritos de Tevez, Delgado y Schiavi,
de penal. Así logró un global de 5 a 1, diferencia
récord en una final de Copa Libertadores.
El grupo no se aburguesó y, también
bajo la conducción de Bianchi, se llegó otra
vez a la final de 2004, aunque en Manizales los penales jugaron
en favor de Once Caldas tras los dos empates (0 a 0 y 1 a
1) en los partidos decisivos.
Había arrancado con los pilares colombianos:
Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Chicho Serna,
más la pareja ofensiva Guillermo Barros Schelotto y
Martín Palermo; terminó con la presencia de
Sebastián Battaglia, las apiladas de Carlos Tevez,
los goles decisivos de Marcelo Delgado y las atajadas del
Pato Abbondanzieri.
Con la llegada de Alfio Basile, Boca aumentó
sus conquistas internacionales, pero en la Copa Sudamericana
2005 y las Recopas 2005 y 2006 (también había
conquistado la Copa Sudamericana 2004 con Jorge Chino Benítez).
El Coco se fue al seleccionado y la chance de una nueva Copa
Libertadores llegó de la mano de Miguel Angel Russo
en la novena final disputada en su historia.
De todas formas, la mística xeneize
nació en la década del 70. Juan Carlos Lorenzo
fue un pionero en darles más importancia a los torneos
internacionales que a los locales. Boca fue bicampeón
de la Copa Libertadores 1977 y 1978 y luego perdió
la final de 1979 ante Olimpia, de Paraguay. La particularidad
en 1977 fue que el trofeo se definió en un tercer partido
final. El primero la ganó Boca 1 a 0 en la Bombonera
y en la revancha perdió por el mismo marcador en el
Mineirao. El choque decisivo fue en Montevideo. En Uruguay,
el 0 a 0 después de 120 minutos le dio vida a los penales
y allí apareció Hugo Orlando Gatti para desviarle
el último remate a Vanderley. El Loco sorprendió
igual tras el partido con esta declaración: "Sé
que ahora van a decir que fui el héroe de la noche,
pero los penales se definen de suerte. Yo tuve mejores actuaciones
en Boca".
La definición en 1978 fue más
abultada. Tras igualar 0 a 0 en Colombia, el 28 de noviembre,
Boca superó a Deportivo Cali (dirigido por Carlos Bilardo)
por 4 a 0, en la Bombonera, y dio la vuelta olímpica
por segundo año consecutivo. Quiso repetir en 1979,
pero esta vez al viejo Toto Lorenzo le tocó perder
contra su "espejo": el Olimpia de Luis Cubilla,
un equipo con el mismo hambre de gloria y personalidad. Boca
perdió 2 a 0 en Paraguay y empató sin tantos
en la Bombonera. Fue el final del ciclo de Lorenzo, pero el
principio de una mística copera que se mantiene hasta
hoy con los colores azul y oro.
16 títulos consiguió
Guillermo Barros Schelotto, el
jugador de Boca más ganador de la historia.
Fuente La Nacion |
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Riquelme
hizo vibrar al Boca campeón
Se despidió del club a lo grande.
Metió los dos goles de la victoria (2-0) de visitante
ante Gremio y así el equipo argentino logró
el sexto título en la Copa Libertadores, sólo
uno menos que Independiente. Hubo un gran planteo en los 90
minutos y la diferencia entre ambos fue enorme. Sobre el final,
Román le dejó un penal a Palermo, quien lo tiró
afuera.
¿Cómo no caer en el facilismo de considerar
a Boca prácticamente campeón de antemano? Es
que el 3-0 conseguido por el equipo de Russo en el partido
de ida había viajado a Porto Alegre, donde Gremio esperaba
con la hazaña como objetivo, con un fuerte aroma a
serie concluida. En juego estaba nada más y nada menos
que el título de la Copa Libertadores de América.
Previamente, había que saber que los brasileños
llegaban a la final sin derrotas ni goles en contra en el
Estadio Olímpico. Además, en esta instancia,
los tantos en condición de visitante ya no valían
doble. El clima, caliente y pesadito desde el comienzo de
la semana, le ponía pimienta a la definición
del torneo más importante a nivel continental.
En el arranque, como era previsible, Gremio
intentó llevarse por delante un Boca que salió
a jugar con suma tranquilidad. Y con la premisa de ponerle
paños fríos a la cuestión. La idea era
sacarle la pelota al local y, así, aumentar el lógico
nivel de desesperación, producto de la distancia que
evidenciaba el resultado global. Con este panorama, la primera
chance fue para el Xeneize. Palermo apareció solo luego
de un centro desde la derecha y cabeceó, pero la pelota
fue a las manos de Saja. A partir de ese momento, la historia
se inclinó contra el arco de Caranta, aunque el dominio
gaúcho era, sobre todo, territorial. De ideas y profundidad,
poco y nada.
Así todo, la escasez de ingenio a
la hora de atacar llevó al conjunto de Porto Alegre
a crear alguna que otra situación para romper el cero.
Tuta ganó de arriba tras un envío desde la izquierda
y Caranta controló. Al ratito, el arquero volvió
a contener un tiro libre. Y en la siguiente, Carlos Eduardo
sacó una media vuelta mordida después de que
Tuta intentara, sin éxito, una pirueta. Una vez más,
surgió el número doce argentino. De contraataque,
Boca tenía espacios y armas para lastimar a una defensa
que no ofrecía demasiadas garantías. Palacio
dispuso de una muy buena. Se encontró con la pelota
dentro del área, por izquierda, y definió de
zurda. Lo taparon justo.
Con el girar de las agujas del reloj, Gremio
empezaba a impacientarse. Encima, los dirigidos por Russo
sobrellevaban el trámite sin pasar grandes sustos y
provocaban peligro en las cercanías de la valla de
Saja. Una linda jugada entre Palacio y Cardozo derivó
en un centro desde la derecha de éste último
y un toque de Palermo en el primer palo. Cerca, pero afuera.
La mejor de los brasileños llegó a cuatro minutos
de que se cumpliera el tiempo reglamentario de la etapa inicial.
Diego Souza encaró por derecha y metió un tremendo
latigazo que reventó el travesaño de Caranta.
No había para mucho más.
Apenas para una contra interesante, que bien
pudo haber terminado en la apertura del marcador para los
argentinos. Palermo peinó la bola cerca de la mitad
de la cancha, Riquelme se escapó por izquierda y quiso
habilitar a Palacio, quien picaba solo por el medio. Pero
Román no fue preciso y el bahiense nunca recibió.
A descansar, entonces. Para el Xeneize, la gloria estaba al
alcance de la mano.
Con Boca cada vez más cerca de gritar
campeón, Gremio fue con el corazón en la mano
a buscar una diferencia rápida. Porque la cosa empezaba
a complicarse en serio. Y encima no ligaba. A los cuatro,
Amoroso mandó un tiro libre desde la derecha al área,
El Flaco Schiavi cabeceó y la pelota pegó en
el palo derecho de Caranta. El rebote fue de Diego Souza,
quien le dio de zurda y se topó con una reacción
bárbara del ex arquero de Instituto. Los gaúchos
toqueteaban de un lado a otro sin encontrar el camino para
quebrar el sólido cerrojo que paraban los de Russo
en el fondo.
Para darle aire al mediocampo, el técnico
argentino hizo ingresar a Battaglia en lugar de Cardozo. El
equipo de Menezes tuvo una por intermedio de Lucio. El defensor
probó con un remate desde afuera del área que
se fue cerca, por arriba. Boca tenía todo controlado.
Pero al promediar la segunda parte, hizo su aparición
El Hombre de la Copa. Juan Román Riquelme, líder
absoluto del mundo futbolístico azul y oro, recibió
de Ibarra por derecha y sacó un bombazo infernal desde
afuera del área que se metió en el segundo palo,
por detrás de Saja. Golazo para el 1-0 y tres cuartos
de título adentro.
No hubo tiempo para mucho más. Era
cuestión de dejar pasar los minutos. Pero faltaba la
frutilla del postre. Y quién sino Riquelme para aportarla.
Fue así que Palacio se proyectó por derecha
y definió ante Saja. La pelota pegó en el arquero,
fue hacia el medio y Román empujó a la red,
en medio del desconcierto gaúcho, para anotar el 2-0
final. Poco importó el penal fallado por Palermo sobre
el cierre. Boca fue el mejor de la Copa, ganó la sexta
Libertadores de su historia y está otra vez en lo más
alto del fútbol mundial.
Fuente Clarin |
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